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Aún extraño a veces esa ciudad lejana,
aquella patria fria, de cocinas cálidas;
aun extraño el olor del viento y el sabor a lenga;
aun extraño esa tierra indómita
donde el cielo esta más cerca,
donde el amanecer se llena de colores,
donde el frio cala los huesos,
y la gente cala las almas,
donde una estrella se hace escarcha
y las lágrimas, granizo.
Aún extraño tus calles y tus versos,
mis versos y mis calles,
la nieve en el invierno
y los días eternos,
tus flores, tus árboles,
tus plazas y tus canciones;
aún te siento en mis recuerdos
de niños, de hombres, de amores;
extraño entre tus luces
la luna sobre el estrecho,
y entre tus vientos
aquel que trajo a mi amada,
extraño tus voces, que silban al oido
y tus miradas que encandilan mis visiones.
Extraño el camino a casa,
la tranquilidad y la infancia.-
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