Este soy yo, LUKAS, profundamente feliz y esperanzado, creyente y enamorado, aferrado a mis emociones, a mis ideales y a mis sueños, sincero, testarudo, con pretensiones de sabiduria y arranques de locura, silencioso y observador, humilde creatura, insignificante y magnánimo señor, de palabras dulces y prosa ligera, poeta, arquitecto, pintor, mueblista y aprendiz de abogado, un romántico, anticuado liberal, alegre caminante incansable, aqui estoy siguiendo un sueño, buscando mi lugar en la vida, buscando la verdad, persiguiendo mi estrella, luchando y amando, en fin, viviendo.
Según el contador que está en la barra lateral, solo quedan 36 días para mi matrimonio, y entre tantos preparativos ,cuentas, presupuestos, vestidos, trajes, decisiones, indecisiones, cheques y prestamos, entre tantos modelos, formas y colores, anillos, autos, lugares, precios, charlas, curas y selecciones de música, regalos, listas, despedidas, zapatos altos, partes, souvenirs, y más listas, y mientras tanto de vez en cuando alguien llama, y sin mala voluntad pregunta: ¿como van los preparativos?, y siempre digo que todo va bien, que ya esta todo organizado, que solo faltan algunos detalles... y entre tantas cosas a veces olvido lo realmente importante.
Sin embargo, todavía hay ratitos en que puedo ver a mi novia a los ojos, y recordar cuanto quiero estar con ella para siempre, y puedo ver en el profundo verde de sus ojos toda la profundidad que abarca este camino, y puedo ver la luz de cada día despertando junto a ella, y en sus besos siento el calor de un hogar, y en sus brazos el amor de una familia; y en su voz la calma que me lleva por un paseo, y en sus manos y su compañia la ilusión de vivir la vida juntos, porque con ella todo tiene sentido, y todo es más claro, y nada parece imposible, porque a su lado la vida es bella, porque a su lado puedo hacer que los sueños se hagan realidad.